

Nada en su lugar Tras años sin entrar al juego, hacer una visita por nostalgia a las tierras de Tibia puede comportar sentirse totalmente perdido. Este viejo jugador, con una cuenta del año 2004, nos muestra en qué situación se encontró al entrar, y...


Muchas sangrientas y feroces batallas fueron luchadas, pero Banor, un líder valiente y astuto, condujo a su gente de victoria en victoria. No obstante, esos triunfos eran a menudo pagados con grandes sacrificios, y el número total de enemigos que los seres humanos tendrían que hacer frente abrumaba. Los dioses hicieron todo lo que pudieron para asistir a su nueva raza de campeones en su lucha. Uman introdujo la raza en el arte de la magia, y muchos siguieron su vocación para convertirse en poderosos magos. Otros fueron instruidos por Crunor, el señor de los árboles, para aprender sobre los secretos de la vida, y se volvieron druidas, y aprendieron cómo curar a sus hermanos que fueron heridos en la guerra contra los implacables enemigos. De todos los seres humanos, ellos fueron los que aprendieron más acerca de los secretos de la vida, y de hecho algunos de ellos asistieron a Crunor para crear a muchas de las criaturas que pueblan Tibia hoy en día. Pero muchas de sus creaciones pronto fueron exterminadas en el curso de la cruel lucha. Y la guerra siguió sin cesar.
Banor había establecido un equilibrio fuerte en la tierra, y él consolidó su dominio fundando una dinastía. Él se casó con Kirana, la más noble de todas las mujeres, y ella dio a luz a Elane, quien eventualmente llegó dominar los artes del combate a distancia y el arte de la magia, convirtiéndose así, en la primera de los nobles paladines. Hasta este día la posición de líder de todos los paladines solamente puede ser ocupado por una mujer, y de aquellas que adopten el honorable nombre de Elane. Elane luchó después lado a lado con su padre, porque Banor, quien era un semidiós, vivió por muchos siglos. Pero incluso esto no ayudó a dar vuelta a la corriente. Los guerreros humanos triunfaron siempre que Banor los conducía, pero el poderoso campeón no podía estar por todas partes, y esos ejércitos humanos que entraron batalla sin él, a menudo eran vencidos por las hordas oscuras.
| Capítulo V: The Age of Chaos |
Capítulo VII: Tibia's Renewal |