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Historia de Asrhan el Nigromante (XI) [ Ver más historias ]
Asrhan se levantó ya avanzada el día. Había dormido bien, el suelo estaba caliente debido al incendio. A su lado, estaba Magic kiwi, el guerrero que le había salvado la vida. Era rubio con ojos verdes llenos de esperanza e ilusión. Su cuerpo estaba lleno de músculos propio de un soldado. Era de la edad de Asrhan.
-¿quién eres?, preguntó Asrhan.-, te debo un gran favor.
-Un guerrero en busca de aventuras. Mi padre fue guerrero y es recordado por medio mundo. Esta armadura es suya, bueno, todo es suyo. Pero espero conseguir mi propio equipo con aventuras. Dijo ilusionado. Asrhan reconoció aquella sensación. El también había vivido con ilusión, pero Ferumbras se la había robado.
Asrhan le contó su misión; derrotar a Ferumbras, ir a Edron...
- Te acompañaré. Hacemos un equipo extraordinario.
- No puedo dejarte. No sabes lo que dices.
- Asrhan, me debes un favor...
Por alguna razón, Asrhan se sintió un traidor. Buscó en su interior y lo vio; no le había dicho el alcance de poder de su enemigo, aquella aventura no era una cualquiera. Muchos habían muerto.
Así que se lo contó todo. Pero para sorpresa de Asrhan no le importó.
- Mejor, así supone un reto.
Durante los días siguientes, Asrhan simplemente fue feliz. Magic kiwi transmitía su alegría y su bienestar. Andaban alegres, cada uno conociendo a su compañero de viaje cada vez mejor. Se lo contaron casi todo. Pasaron de compañeros a amigos inseparables.
Surcaron colinas, arroyos de agua que presentaban caminos salvajes y exóticos. La vegetación cambio para ser más colorida, el ambiente se hizo húmedo. En las aguas vivían unos extraños peces con alas llenas de plumas, al acercarse Asrhan al agua, salieron disparados hacía las nubes huyendo del huésped.
Siguieron rutas que ellos mismo marcaban. No se encontraron con criaturas hostiles. Aquello era el paraíso. Pero para su sorpresa todo esto se estropeó cuando un enorme acantilado les cortó el paso.
- No podemos rodearlo, hay que escalarlo. ¿Te dan miedo las alturas? - preguntó Asrhan.
- No, para nada.-contestó atrevido Magic Kiwi.
- Pues para que lo sepas, yo si.
Escalaron lentamente la pared vertical. Pasaron horas, y con ellas se aumentó la altura. Llegó la hora en que habían escalado medio kilómetro. Desde aquellas alturas se veía todo el bosque, era un paisaje precioso. A menudo se paraban a descansar en montículos de roca. Estaban en uno cuando sucedió una cosa extraña. El tiempo pareció detenerse. Magic kiwi se quedó quieto completamente, el fuego que habían encendido para calentarse estaba quieto, un pájaro que por allí revoloteaba estaba inmóvil en el aire.
Ha llegado la hora. ¿Estas preparado? Esta es la prueba. Que empiece el juego.
La voz resonaba en su cabeza. Y todo volvió a la normalidad. Asrhan estaba sudoroso, sus poros soltaban adrenalina, aquella voz era la de Ferumbras.
- ¿Qué te pasa?- preguntó Magic Kiwi.
- Prepárate...
Poco mas pudo decir, pues un rugido surcó los aires e hizo retumbar el acantilado. Algunas rocas se desprendieron y cayeron al abismo. Los dos chicos tuvieron que esquivarlas. Es suelo en el que estaban se desprendían y saltaron a otra plataforma que había al lado. El salto fue grande pero no por ello cayeron.
- ¡¿Qué clase de bestia es ésta?! - preguntó Asrhan.
- Es una bestia mitológica, yo la conozco. - a Magic Kiwi le hervía la sangre y la vena del cuello parecía que explotara de rabia - son dragones. Todo el mundo los adora, no son feos como otras criaturas y son mágicos y poderosos. Pero yo se que algunos son malvados. A mi familia la mató uno de ellos, yo lo vi venir del aire, me quedé maravillado por su belleza... pero me atacó, tengo en mi espalda dos heridas que lo demuestra, y mi padre murió defendiéndome, más tarde murió mi madre quemada. Cuando se dirigió a mi ya estaba satisfecho de hambre, y se marchó...
Asrhan quería consolarlo pero de una nube salió disparado una majestuosa criatura, era de cuatro metros de ancha y mucho mas de larga, su alas se extendían hasta el firmamento, sus cuernos dorados parecían llenos de magia y sus escamas brillaban como rubíes. Era de color verde, y Asrhan no pudo contenerse y contemplar tal belleza.
Pero el dragón no pareció querer amistad. Les lanzó una bocanada de fuego. El fuego se dirigió hacia Asrhan, que no pudo hacer nada para esquivarlo...
Pero el fuego no le tocó, Magic Kiwi le estaba cubriendo mientras su armadura absorbía el fuego. El dragón pareció darse cuenta y embistió contra ellos. Los chicos corrieron en direcciones contrarias. El choque del dragón hizo tambalear todas las rocas que cayeron. El lado de Magic kiwi consiguió aguantar, pero el de Asrhan se desprendió.
Asrhan calló largo tiempo por el aire. Aquella sensación le estaba atontando pero no podía dejarse llevar por la inconsciencia. ¿Aquel sería su fin? Una caída. No podía creerlo.
El dragón se lanzó a por él. Le intentaba morder con sus colmillos. Asrhan se agarró a su parte superior del hocico. Fue escalando mientras caían hacia su lomo. Estaba salvado. El dragón no lo dejaría estamparse. En el último momento, el dragón desplegó sus alas y paró la caída. Al caer zarandeó su cuerpo y Asrhan calló.
Corriendo se escondió detrás de una roca, que momentos después estaba fundida en lava por el fuego del dragón. Se volvió para plantarle cara. El dragón le miraba como si de un insecto se tratase. Entonces Asrhan vio en su lomo el símbolo que antaño le había mostrado Ferumbras. Aquel símbolo significaba que le servía a Ferumbras. ¡Estaba doblegando dragones! Aquello era demasiado.
El dragón dio un mordisco a su presa en su brazo y lo tiró por los aires con insultante facilidad. Con una voltereta, Asrhan recuperó el equilibrio y le lanzó una poderosa descarga. La descarga rebotó en las escamas del dragón y explotó en la cara de Asrhan. Probó otra técnica, cogió su cuchillo y de un salto le dio una puñalada. La escama de dragón no quedó ni siquiera rallada y el arma de Asrhan estaba destrozada en pequeños trocitos. De un coletazo, estampó al humano contra un árbol.
No podía hacer nada. Aquella criatura le superaba. Pero la esperanza quedó dibujada en el aire. Una sombra bajaba rápidamente...
Asrhan supo lo que tenía que hacer. Reunió toda su magia en sus manos y la descargó sobre el dragón. Un rayo quedó suspendido en el aire durante un segundo. Había conseguido abrir una brecha en la criatura. Pero no la había herido. La figura que caía ya estaba cerca, era Magic kiwi que se había lanzado con furia desde el acantilado. Sus ojos se divisaron la brecha y apuntó su espada contra ella. El impacto fue brutal. La caída impulsó a Magic kiwi que clavó su espada hasta el fondo de la criatura como si de mantequilla se tratase. La criatura agonizó durante unos minutos antes de caer al suelo inerte.
Asrhan curó los huesos rotos de su amigo por la caída. Los corazones de los dragones se decían que tenían el poder del infierno. La espada del guerrero había partido el corazón de la criatura y al sacarla del cuerpo del dragón vieron sorprendidos como la espada ardía en un fugo eterno. Esa espada siempre ardería, sería LA ESPADA DE FUEGO.
Magic kiwi miró su nueva espada con orgullo. Luego miró a Asrhan. Los dos rieron a carcajadas. Parecía que nada los podía detener.
Tras un momento algo rugió en el lugar. El sonido venía del estómago del guerrero que miró al mago con inocencia.
-Tengo... hambre.- suplicó Kiwi.
Bien, bien. Parece que después de todo tienes algo de poder...
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