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Historia de Asrhan el Nigromante (XIII) [ Ver más historias ]
Los demonios se acercaron hacia Magic Kiwi. Éste estaba paralizado de miedo y blanco. El demonio alzó su zarpa pero algo protegió al chico, una barrera de energía. Asrhan se alzaba ante ellos levitando sobre el suelo, con los ojos inyectados en rojo sangre y el pelo flotándole como si estuviera debajo agua. El poder de los espíritus se iluminaba en su aura.
Podía hacer tantas cosas con ese poder... cosas inalcanzables... Alzó sus manos...
- No tan rápido, humano-gritó el rey demonio, Apocalipsis. - Si nos atacas morirá algo más que demonio. Y le enseño el cuerpo de Bencrof. Su cuerpo parecía que había sido torturado y maltratado pero sin embargo estaba vivo. Y le miraba con una mirada de confianza.
- Hazlo, Asrhan. - susurró Bencrof en un suspiro de dolor- no dejes que se salgan con la suya.
Asrhan sin pensárselo alzó sus manos sobre ellos. La compasión que en otro tiempo le habría echo dudar si actuar por su amigo esta vez había desaparecido. El era un guerrero sin compasión, se la habían arrebatado. Canalizó una potente ráfaga de energía que desintegró a todas las criaturas por completo. La sala se llenó de sangre, todo el cuerpo de Asrhan llenó de sangre enemiga, pero aquello le era indiferente. Ahora estaba por encima de todo aquello. De un charco de sangre salió el rey de esas criaturas; Apocalipsis. Era el único sobreviviente y capaz de dar la cara a Asrhan. En su regazo estaba Bencrof que había sobrevivido al ataque gracias a la protección de su agresor.
- Tú lo has querido, humano. - replicó el monstruo con gesto serio. Alzó su zarpa larga y se la clavó a Bencrof atravesándole el pecho. Antes de caer, le dedicó una mirada de amigo, no tenía ningún signo de rencor. Bencrof cayó inerte al suelo, mientras un reguero de sangre lo iba cubriendo poco a poco.
Tras eso, los dos formidables guerreros se enzarzaron en una lucha. Los dos seres se embistieron con furia. Asrhan conjuraba ataques que retorcían a la bestia de dolor, conjuros prohibidos, magia oscura, mientras que Apocalipsis le atacaba con sus zarpas y ataques de fuego. Pero no conseguía herir a Asrhan. Cada vez que lo intentaba una fuerza invisible se lo impedía. No tenía forma de ganar aquella batalla. Aquel ser era superior.
- Volveremos a vernos - exclamó Apocalipsis y con un gran salto desapareció en una nube en llamas.
Asrhan cogió a sus dos amigos. Ahora los sentía tan frágiles, tan vulnerables, tan mortales. Él era lo contrario. Su poder era invencible. Pero veía como poco a poco lo iba controlando. Con un gran salto, atravesó varios metros de roca y salió al exterior con Kiwi y Bencrof en brazos.
El sol se impuso ante ellos. Kiwi estaba bien pero Bencrof estaba muy mal así que procedió a curarlo. El proceso era fácil; la magia pasaba de él a Bencrof y le curaba. Pero al intentar curarle con su nueva magia no solo le transmitió la magia, si no los poderes de los espíritus. Bencrof se revolvió en pesadillas angustiosas, no quería aquella magia tan oscura y llena de maldad. Los espíritus le fueron dominando su razón. Cuando Asrhan terminó de curarlo, había sentenciado la muerte de su amigo.
Todo se volvió borroso, el poder de Asrhan fue apagando lentamente, ya no le quedaba nada de ese poder, y cayó junto a sus dos amigos...
Asrhan volvió en sí. Su amigo estaba junto a él, sentado y alerta. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que el desierto lo habían dejado atrás, un agujero ancho había justo a su lado cuyo fondo su vista no alcanzaba a ver. Por allí habían salido, Asrhan había conseguido escapar con la necromancia. Siguió mirando a su alrededor, y descubrió con asombro que ante ellos se alzaba las murallas de una ciudad mas grande que ninguna. Y para desconcierto de Asrhan. Bencrof había vuelto a desaparecer.
- Bienvenido a Venore. - le comunicó su amigo, Magic Kiwi.
Esa noche la pasaron allí. Y Asrhan aprovechó para dar a Kiwi un trocito de la piedra preciosa que su hermana Lyra le había dado y cuyo poder era el de mantener unidas a personas. "Dáselo a las personas mas importantes para ti..." - le había dicho ella - "para tenerlas unidas siempre junto a tu corazón..."
Al día siguiente entraron en la ciudad. La ciudad era bella, combinando con maestría la vegetación con altos edificios. Allí se encontraron con un viejo amigo de Magic kiwi. Era un duque, y su nombre era Murlock. El le darían las respuestas que necesitaban y la ayuda.
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