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4 de julio de 2008.



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Historia de Asrhan el Nigromante (XV)
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El viaje concluyó sin ningún imprevisto más. Nadie se enteró de lo ocurrido entre Asrhan y Bencrof. Sería un secreto de Asrhan, un secreto que le comería las entrañas durante una buena temporada.

Edron era una ciudad bastante bella ya que era la capital y centro de todo el mundo. Los nobles más poderosos y ricos vivían allí. Era la ciudad mas bella que Asrhan había visto hasta ahora, pero no estaba echa para aguantar un ataque. Sus muros y edificios se alzaban altos combinados magistralmente con vegetación de la más exótica que Asrhan conocía.

El duque volvió al barco para dirigirse a su hogar, y Magic kiwi y Asrhan siguieron su camino. Entre las indicaciones de la gente, consiguieron llegar al gran castillo que constituía el hogar del rey Tibiano.

Fueron escoltados hasta el rey. Este estaba en ese momento descansando en una sala alta y con muchos adornos. La primera impresión de Asrhan con el rey fue de un increíble poder. Su cuerpo musculoso estaba tapado por una armadura de extraño poder plateado. Sus cabellos plateados caían largos en una larga melena. Una espada larga y poderosa se colgaba de su espalda, pero lo que más impresionaba de él eran sus ojos. Dorados como el mas puro de los oros derretidos. Unas arrugas se cernían en su cara que demostrada su envejecimiento, aún así era temible. Su cara desprendía bondad y seguridad.

- Hasta mis oídos han llegado vuestras hazañas. No creáis que paséis desapercibidos. Tengo mensajeros recogidos por todo el mundo y van siguiendo vuestra trayectoria. Muchas de vuestras aventuras no las conoceré pero las que conozco me bastan para saber de que clase de guerreros estáis hechos.- dijo con voz potente, propia de un líder.- por eso seréis recompensado mas tarde.

- Señor, nuestra llegada aquí se debe a un asunto mas serio.- dijo Asrhan tras una breve inclinación.
- Decidme pues.
- Un poderos mago llamado Ferumbras pretende presentaros batalla. Su poder alcanza límites inimaginables. Lo e comprobado en mis carnes, y su inteligencia es la mas astuta de todas.
- Bien, sabía lo de su poder, pero no que me iba a presentar batalla. He de decir que me lo imaginaba. Os contaré algo. Vuestra ayuda nos es esencial, pero necesitáis saber cosas.

Desde lo principios de esta tierra, cuando el bien y el mal eran dos cosas iguales, los dioses crearon a las criaturas. Y luego a seres inteligentes: humanos, enanos, elfos... y a los oráculos, que hacían de guiadores de la sabiduría.

Desde los principios de la historia, el bien y el mal siempre estuvieron luchando. Pero la guerra que había antaño fue una brutal, guerras de miles de kilómetros de muertos. Todo el mundo en guerra, el bien y el mal. Los bandos vieron que eran igual de poderosos, pos eso decidieron hacer un pacto inquebrantable. Los dos ejércitos dejarían la lucha, preocupándose solo de los asuntos propios.

Desde entonces nunca ha habido una guerra semejante. Siempre ha habido guerras, disputas... pero nada fuera de lo normal. Saben los bandos que si lucharan morirían los dos. Pero la profecía proclama que un elegido llegará y romperá el balance, hará a un bando más poderoso y derrotará al otro.

Creo que Ferumbras sabe algo del elegido, pues está llamando a todo el mal de la tierra y uniéndolo. Preparándose para una guerra...la gran guerra...

Coloqué espías en su ejército. Eran dos, y se dedicaban a guardar las puertas de su torre. Pero les descubrió... uno de ellos consiguió llegar a mi. Pero creo que le dejaron llegar para que me dijera todo lo que sabía. Me dijo que Ferumbras pretende crear una nueva criatura... más poderosa que cualquiera otra. Y no solo una, sino un ejército completo.

- ¿Qué clase de criatura? - preguntó Magic kiwi.
- La sacan de la lava ardiente, son humanos, con aspecto primitivo, pero su poder es impresionante. Tienen la capacidad de aprender rápido. Sus poderes son los mágicos. Los llama Warlock. Nadie ha conseguido nunca crear nuevas criaturas. También está atrayendo a su reino guerreros rebeldes y sanguinarios. Son guerreros oscuros, los denomina Black Knights. Y dios sabe que mas se les esta uniendo a su ejercito de criaturas. Está atrayendo todo el mal del mundo hasta su reino. Al sur se han visto ejércitos de orcos, al sureste de minotauros... así podría seguir hasta el anochecer mentando criaturas extrañas desconocidas hasta ahora.

La situación pintaba mal. Se hizo un silencio incómodo. Nadie sabía que decir. Todos sabían lo que se avecinaba... ¡guerra! Una guerra larga y sangrienta por el poder de todo el mundo tibiano. El bien y el mal. Contrapuestos una vez más.

- ¿Por que nos ha tocado esto a nosotros?-preguntó Asrhan, arto de aquella situación.
- Nosotros no podemos elegir el futuro. Pero podemos cambiar el presente, por muy triste que parezca o difícil. Necesitaremos un mago poderoso al frente de nuestras tropas. Y un guerrero de confianza para abrir un camino de muertos entre las filas de enemigos.-Dijo con voz potente. Eso reconfortó a los chicos.

Asrhan y Magic Kiwi se miraron y asintieron.

Siguieron ablando de técnicas para derrotar al ejercito durante horas. Después el rey pidió que dejaran a solas a Asrhan y a él.

- También oyeron mis espías algo sobre un elegido. Ferumbras lo quería utilizar para un plan final que tiene entre manos. ¿Sabes algo? Hay que encontrarlo y convencerle de que se una a nosotros- preguntó el rey mirándolo con una mirada que captaba cualquier movimiento de Asrhan.
- Nada. - respondió Asrhan finalmente. No creía en profecías. Y menos aún la que decía que él estaba destinado a llegar al mundo a la luz o al caos.

Durante esa tarde, los dos chicos fueron recompensados con creces. Les dieron un baño, que falta les hacía, lavaron sus ropas y añadieron prendas. A Asrhan les dieron una capa azul que potenciaba su poder y un escudo ligero y resistente para situaciones difíciles. Asrhan lo guardó, no quería ir a todas partes con él puesto. También le dieron un nuevo bastón, con el poder del fuego. Era más poderoso que el anterior, de su extremo desprendía una llama que se incendiaba al usarlo. Y por último un poderoso collar.

A Kiwi le lavaron su armadura y le añadieron protección mágica. Le dieron un nuevo escudo duro y metálico con un extraño poder. De casco le dieron uno pesado y con cresta. Finalmente lo acompañaron de otro collar.

Y esa misma noche fueron nombrados por el mismísimo rey: maestro mago, y guerrero de elite.

La ceremonia constó de un banquete donde todos disfrutaron de la comida. Cuando todos estaban llenos de excelente comida y vino se oyó un rugido que hizo temblar la sala. Los platos y vasos cayeron al suelo. Todo fue un caos. El techo se desmoronó y dejo al descubierto una gran figura...

Una sombra oscura se cernía sobre ellos, su montura halada era nada un impresionante dragón rojo. El guerrero oscuro estaba tapado por capa negra que lo tapaba. Una carcajada de triunfo sonó desde dentro de la capa...

La criatura encapuchada saltó sobre el banquete de bodas. El dragón lo esperaba desde el tejado destrozado con un semblante sombrío. Toda la sala era un caos. Los nobles y generales huían despavoridos. La sombra encapuchada izo caso omiso de ellos.

Pronto quedaron el extraño enemigo, Asrhan, Kiwi y el rey. Éste no miraba hacia ningún lado, pensando en la situación...finalmente el guerrero oscuro se paró cerca del rey, sacó su espada y amenazó al rey apuntándole con ella. Estaba retándole.

- Amigo, ¿estás seguro de lo que haces?-dijo finalmente el rey.
- Más que nunca...- la voz se oía en susurros...

Con una extraña fuerza, el rey se alzó, y espada en mano se lanzó contra su inesperado enemigo. Con el primer choque de espadas la mesa saltó en mis pedazos. Las espadas hacían privar las paredes. Asrhan y Kiwi se unieron a la batalla.

El encapuchado con desprecio los miró. Pegó una patada a Kiwi en todo el pecho que lo estampó contra la pared y apunto estuvo de atravesarla. Asrhan apuntó su bastón, el fuego no llegó nunca a su enemigo... Asrhan notó como su cuerpo se estampaba contra la pared, notó un crujido en sus costillas. La boca le empezó a saber a sangre.

La batalla llegaba a su final. El rey ya viejo se estaba cansado, el misterioso enemigo no daba muestras de cansancio. Su espada, mezcla de calaveras y fuego, rasgó el pecho del rey. Con un suspiro, el rey tiró su espada.

- Ha llegado la hora, para que esquivar el destino...

La espada se clavó en el cuerpo del rey. El rey miró la espada, nada le sorprendió, ni la herida, ni la espada clavada... solo cuando miró a los ojos de su enemigo dio un suspiro de exclamación.

- No dejes que te controle.- le dijo el rey al enemigo- tu eres mas fuerte. Tu corazón es grande. Vencerás sobre la oscuridad. Solo ten fe. No olvides a tus amigos.

Asrhan no comprendía por que decía aquello. El rey calló al suelo, mientras un reguero de sangre dorada iba cubriendo el suelo. Asrhan hizo un enorme esfuerzo, se levantó y se dirigió hacia el encapuchado. Un dolor insoportable en las costillas lo atenazaba pero su valor era mayor. Con una fuerza inquebrantable se impuso ante su enemigo, con una profunda ira le pegó un puñetazo. La capa se deslizo y dejó a la luz un rostro...

Bencrof estaba ante él. Más poderoso que nunca, más oscuro.

- ¿Cómo has podido?-dijo Asrhan.
- El traidor aquí eres tú. No lo olvides. Mi señor me ha mostrado magias prohibidas, únete.
- Jamás...
- Pues entonces muere. Tú no sabes nada. No sabes lo que pretende- Mas que una amenaza era una advertencia de amigo.- Hoy mi objetivo era el rey. Mañana podrías ser tú.

Sin más preámbulos, Bencrof se dirigió hacia su dragón. Asrhan vio como su mejor amigo lo volvía a dejar. Pero pasó algo que dio un poco de luz en el rostro de Asrhan. Por un momento, Bencrof cambió, su cuerpo volvió a ser el que era. Su rostro era de miedo.

- Ayúdame, no soportaré que él te mate con mis manos... eso no...

Su cuerpo se convulsionó y volvió a ser el Bencrof oscuro. Desapareció en el cielo momentos después. Asrhan arrodillado allí rió amargamente. Después de todo, parecía que no era el verdadero Bencrof el que hacía todo aquello. Asrhan sonrió, sabía que su amigo no haría aquello. El le había metido ese ser, y el se lo extirparía.

- As... rhan- dijo una voz débil. Era el rey, Asrhan se acercó a él. Su rey estaba en las últimas. Su corazón daba sus últimas batidas.

- Mi liderazgo ha terminado. Nada puede hacerse ya. Pero un nuevo elegido por los dioses se elegirá dentro de tres días. Quiero que lo busques. Sabrás quien es. Ayúdale y dile su misión...tu amigo... ayúdale... ayuda al pueblo... dales esperanza...

Sus labios pararon, para no moverse nunca más.


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