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Historia de Asrhan el Nigromante (XIX) [ Ver más historias ]
El viaje transcurrió como el anterior. El viaje en barco era lento pero eficaz. Asrhan, Bencrof y Kiwi cruzaron el mar en el barco de Murlock sin ningún imprevisto. Pronto llegaron a puerto.
Nadie sabía con exactitud donde residía Ferumbras pero la gente contaba asustada que habían visto tropas de criaturas extrañas viajar hacia el suroeste a varias jornadas de la ciudad de Venore. Nadie digo nada, allí debía de ser donde se había instalado Ferumbras. Indagaron y descubrieron que aquellas tierras estaban deshabitadas por sus fuertes cambios climáticos.
Murlock conocía aquellas tierras de antiguos viajes en busca de materiales preciosos y se ofreció para guiarlos. Murlock los guió durante varios días por caminos estrechos y extraños. Pero milagrosamente no se encontraron ninguna criatura hostil.
- ¿Dónde no encontramos?- preguntó en una ocasión Asrhan.
- En tierras salvajes. Todo lo que aquí habita es peligroso. Si te desvías de este camino hacia el norte te encontrarás con una tierra llena de extrañas criaturas que salen de los suelos y devoran a los más poderosos guerreros. Al sur tienes un cementerio de mamut donde residen tantos espíritus que cualquiera que entra sale loco.
Desde entonces, todos se dieron cuenta de la ayuda de Murlock. Pronto la arena se convirtió en ceniza, los árboles se secaban y sobre todo, Asrhan sintió la gran cantidad de espíritus que había en aquellas tierras.
Y ante ellos se les impuso una gran cadena montañosa de increíbles volcanes. El cielo en aquel lugar eran grandes montañas. No se acertaba a ver su interior. Parecía una gran muralla. Pero no podía ser, quién había echo aquello. Aquella majestuosidad acobardó a los valientes viajeros.
- Antaño esto no estaba aquí. Estas montañas las ha creado algo o... alguien. - exclamó Murlock - ¿Quién tiene el poder para hacerlo?
Cruzaron un bosque de espinas secas y punzantes en cuyo interior contenía una sustancia que picaba y hacía insoportable el viaje. Al llegar a los pies de los grandes volcanes pararon sin saber como proseguir. Pero como respuesta divisaron una pequeña brecha en el lomo de una colina. Parecía ser profunda. Tal vez podrían cruzar la montaña por aquella estrecha cueva.
Sin miedo se adentraron en ella. Como tantas otras veces, se dejaron tapar por un manto de oscuridad. Solo la tenue luz de la armadura de Kiwi alumbraba la cueva. Conforme se adentraban la grieta se convirtió en una cueva, y se fue haciendo mas y mas grande. No sabían cuantas horas habían estado caminando por aquellos estrechos muros de roca, pero si notaron una sensación cálida proveniente del otro lado del pasillo de roca. Caminaron aligerando el paso, y se encontraron con una imagen aterradora. Una araña gigante asándose en una buena fogata. A su alrededor había un grupo de seres extraños y de la altura de un humano.
Tenían la piel cubierta por una corteza y musgo densos. No tenían pelo y sus ojos verdes resaltaban maldad. Eran Trolls. Seres listos y asesinos. Con su coordinación y trabajo en equipo habían conseguido matar a una de aquellas arañas de extraordinario poder. De inmediato, se olvidaron de la criatura asada y desparecieron en la oscuridad.
Con un hechizo de luz, Bencrof iluminó toda la sala. Pero nada había ya en ella. Se oyeron siseos, movimiento y aullidos. Algo estaba planeando un ataque...
Con una rapidez asombrosa, miles de aquellos Trolls se abalanzaron sobre ellos. Portaban lanzas, espadas y escudos rudimentarios. Con un fuerte grito, Magic Kiwi se internó en la espesura de Trolls arrebatando vidas. Los demás le siguieron. Nada podía compararse con el bastón de Bencrof, un poderoso bastón que expulsaba una magia venenosa que mataba a los Trolls al instante. La magia venenosa corría desde el bastón de Bencrof hasta las criaturas envenenándolas por dentro y obstruyéndoles las venas. Al segundo las venas no aguantaban más la presión y reventaban. Los Trolls fueron cayendo, pero no por ello parecían asustados.
Murlock doblegaba a las criaturas con su espada y Asrhan le cubría las espadas con su poderoso bastón ígneo. La sangre verde corrió por las cuevas, pero los Trolls no se terminaban. La mayoría del equipo ya estaba herido y cansado, pero los Trolls no paraban de salir y plantarles cara. Con una fuerte exclamación ordenó Asrhan que les siguieran.
Fueron abriéndose paso a través de los Trolls. Pronto fueron llegando a la salida... cada vez estaba mas cerca... justo en el último instante les obstruyó el paso un grupo de Trolls. No portaban ninguna arma, solo sostenían unas grandes cadenas. A veces, un Troll salía despedido por una fuerza que tiraba de las cadenas. Algo estaban agarrando con ellas. Y ese algo estaba a punto de librarse de sus cadenas. Con un fuerte bramido, un Gólem salió de una esquina.
Era un ser grande, echo de roca y espíritus. Las leyendas contaban que los enanos magos trabajaban con rocas y que algunos de ellos daban vida a las rocas... produciendo una criatura sin escrúpulos ni mente. Solo le importaba destruir.
Con un fuerte pisotón se libró de los últimos Trolls que le agarraban de las cadenas. Y miró al grupo de humanos. Suculentas víctimas. Con un fuerte manotazo se deshizo de los últimos Trolls. Éstos se retiraron, esperando que su monstruo de piedra eliminara a los enemigos.
Sin dar tiempo a que su enemigos reaccionaran, el Gólem dio un fuerte pisotón... todo se llenó de polvo. Kiwi salió de la nube de polvo e intentó clavar su espada en una de las piernas... La espada rebotó y no consiguió clavarla.
El Gólem lanzó a Kiwi hacia el otro extremo de la sala, el golpe fue brutal y ya no se movió más. Bencrof salió de la oscuridad cubierto de polvo lanzando conjuros de veneno. La magia venenosa no le afectaba al Gólem ya que ni siquiera tenía venas. Murlock lo empujó un instante antes de que el Gólem lo apasionara con su mano rocosa.
Asrhan no conseguía que se incendiase. El fuego tampoco le afectaba.
- ¡Bencrof!, necesito tu ayuda
Rápidamente los dos se cogieron de la mano. Unieron su poder y lo canalizaron... el poder de Bencrof llenó por dentro a Asrhan, las palabras le salieron solas...
- Exevo Mort Hur
Una fuerte oleada de energía azul impactó con el Gólem que estalló en mil pedazos. Demasiado débiles para moverse, Murlock los cogió y los fue arrastrando... tenían que huir de aquella cueva...Kiwi los seguía a gatas, el impacto lo había dejado semiinconsciente y una fuerte fuerza de voluntad inmensa le animaba salir de allí... los Trolls se estaban acercando...
[ Ir al siguiente capítulo ]Capítulos: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XXIII
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