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Historia de Asrhan el Nigromante (II) [ Ver más historias ]
Asrhan se levantó, miró a su alrededor. No había nada, solo vacío. De pronto oyó un ruido a su alrededor. Allí estaba su mejor amigo Bencrof, no tenía heridas ni nada. Y el tampoco, se sentía completamente bien.
Una voz interrumpió la paz de la que disfrutaban. Una voz femenina.
- Hola a los dos, soy el oráculo.
Asrhan la miró, era un ángel de piedra de la que se despendía una luz cegadora.
- ¿Dónde estamos? - le preguntó.
- En ningún sitio - exclamó el oráculo - He venido para daros una oferta, si no la aceptáis, iréis allí donde van los muertos.
Asrhan estaba confuso. Tenía mil preguntas pero justo cuando se las iba a preguntar una sola mirada del oráculo le respondió todo lo que el ansiaba saber; estaban los dos muertos, irían al mundo de los muertos si no fuera por que ella los interceptó, los había salvado por sus grandes hazañas que habían salvado a mucha gente. Por eso les dio otra oportunidad. Solo una. Si la aceptaban, volverían a vivir, pero con una condición: todo su poder, todos sus bienes...
Bencrof despertó de pronto de su estado de coma. Miró al oráculo y pareció entenderlo todo como le había pasado a Asrhan. Bencrof miró a Asrhan.
- Mi respuesta es si - dijo Bencrof - Volveré a la vida a cambio de todo lo que tenía - El oráculo sonrió.
- Bien, ¿y tu, Asrhan?
- Sí - dijo Asrhan - lo único que me importa en la vida es la amistad.
El oráculo alzó las manos y gritó:
- No lloréis por vuestro poder perdido, podréis volver a conseguirlo, una nueva vida, una nueva leyenda... un fogonazo de luz blanca.
Asrhan se quedó ciego durante un segundo, luego vio que estaba en un templo. A su lado estaba Bencrof. Los monjes que rezaban en ese momento se quedaron estupefactos.
Durante los días siguientes la leyenda de dos personas traídos de la nada se extendió por todo le mundo. Pero luego se esfumó, ya que la gente vio que eran normales, no tenían nada de extraordinario. Su antigua fama se había esfumado. Para la sorpresa de Asrhan nadie se acordaba de él antes de su muerte. El oráculo les había borrado a todos de la mente a lo que a Asrhan y Bencrof se refería. Los monjes le dieron a cada uno una túnica básica de mago. Eso era lo único que les quedaba, su poder de magos, era el poder de un mago principiante que le quedaba un largo entrenamiento para hacerse poderosos.
"no aguanto nuestra situación" dijo Bencrof "no tenemos nada", pero Asrhan no respondió, solo sonrió. Bencrof sabía que tenía un plan y espero a que se lo explicara. Al fin dijo "haremos un viaje por todo el mundo, nos aremos fuertes y tomaremos los bienes que ay repartidos por el mundo, nos forjaremos una nueva leyenda". Bencrof sonrió, le gustaba la idea. "desde cero, ¿y cuando partimos?", "ya" respondió Asrhan.
Era de noche, y Asrhan sabía que sería peligroso salir a aquellas horas pero no podía quedarse más en ese convento. No tenían dinero para comprar un bastón así que llevaban dagas robadas del convento, y un escudo de madera podrida que no resistiría más de dos golpes.
Anduvieron silenciosamente por las calles, nadie se preocupó de la partida de dos desconocidos y menos aún pensaron que serían una leyenda en un futuro. Solo quedaba una calle que cruzar y llegarían a las puertas de la muralla de la ciudad cuando...
Asrhan calló en un agujero. Estaba en las alcantarillas, y oyó un chillido agudo. El sabía lo que pasaría a continuación. Una manada de ratas se le echo encima, no podía hacer nada ya que eran muchas y peligrosas. Eran capaces de matar a una presa en dos minutos y no dejaban restos. Cuando la primera rata le dio un mordisco Bencrof saltó valientemente hacia el agujero y las espantó con su antorcha. Las ratas huyeron despavoridas. Sin dar tiempo a que volvieran, Bencrof y Asrhan escalaron hacia la salida. Pero allí no encontraron la salvación. Estaban rodeados por una banda de asesinos. Portaban armaduras de guerreros, mazos y algunos espadas y algún que otro escudo de metal. Seguramente eran guerreros de la ciudad los cuales habían sido desterrados por su violencia. Si fueran Bencrof y Asrhan tuvieran dinero se lo pedirían pero como no tenían se limitarían a matarlos.
Asrhan no espero mas y se lanzó a por el que tenía mas cerca, le hincó el cuchillo en el cuello sin ningún remordimiento, sabía lo que le hubiera echo a él. Con esto consiguió una brecha en el círculo de atacantes, con lo cual echo a correr con Bencrof siguiéndole. Los asesinos se quedaron helados con la rapidez del ataque, los aldeanos no solían defenderse.
Pero al final corrieron detrás de ellos. Bencrof y Asrhan iban más ligeros y les tomaron ventaja. Al final consiguieron esquivarlos y esconderse. "por los pelos" dijo Bencrof. Asrhan estaba pensativo "tienen buenas armaduras y armas". "¡no! Asrhan, no podemos contra ellos.". "Ya lo as visto, algunos son guerreros pero otros son unos críos, mataremos al jefe y a quien se rebele, contamos con el factor sorpresa".
Se agazaparon silenciosamente en torno al jefe. Estaba en los tejados y ellos en una callejuela. Sin pensárselo saltaron sobre el jefe, que en el último momento puso el escudo ante sus agresores. Asrhan luchaba contra el jefe mientras Bencrof se encargaba de que los otros no atacasen.
Con un último ataque el jefe del clan asesino le quitó la daga a Asrhan quién calló al suelo con una horrible herida en el brazo. La daga salió disparada hacia arriba. El jefe se rió de él. Una risa burlona. Para su sorpresa Asrhan también reía. "Primera lección: no subestimes al enemigo" dijo Asrhan que vio caer la daga, la cogió al vuelo y la hundió en el pecho de su enemigo. Como habían supuesto los demás se quedaron paralizados. Su jefe y más guerrero había muerto. No tenían nada que hacer. Se rindieron y dieron sus bienes. Asrhan y Bencrof cogieron unas mayas que se las pusieron debajo de su traje y unas espadas y escudos. Dejaron huir a los supervivientes.
Cada vez estaba mas cerca las puertas de la muralla... un nuevo mundo se imponía ante ellos...criaturas... enemigos...
Asrhan rió a carcajadas sin poder evitarlo solo de pensarlo, Bencrof miró a su amigo extrañado y luego se le unió.
[ Ir al siguiente capítulo ]Capítulos: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XXIII
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