Golgordan y Latrivan son bastante atípicos para la raza demoniaca. Parece que comparten un parentesco muy especial, insólito en la tradición demoniaca desde que nacieron. Trabajando como un equipo, rápidamente ascendieron en los rangos de los subordinados de los Ruthless Seven. Siempre que trabajan juntos han sido capaces de cumplir magicas proezas y eran de un inmenso valor. Con los poderes creciendo, la envidia de uno por el otro creció tambien. Pronto la historia de éxitos de los hermanos demoníacos se detuvo ya que sus continuas disputas les impidieron usar sus poderes especiales. Por supuesto cada uno de ellos acusó a su hermano de su infortunio. Actualmente, ambos trabajan mano a mano si surge la necesidad y ambos son hechiceros competentes incluso sin las habilidades físicas de la mayoría de sus oponentes. Aunque no sienten amor mutuamente, los hermanos son más o menos unidos al momento de presentarse el enemigo. Saben bien que su verdadera fuerza sólo puede aparecer si trabajan juntos. Tambien saben que otros poderosos demonios buscan quedarse con sus rangos. Ya que los hermanos no le concederían ni lo más ínfimo a los demás demonios, ellos continuan trabajando juntos con su maldad total. Sus fabulosas habilidades lanzando hechizos y la consistencia de su magia hace que sean los consejeros mágicos de los Ruthless Seven. Sus maestros les han brindado la oportunidad de realizar costosos y crueles experimentos. Algo afortunado, pues ambos demonios prefieren continuar sus siniestros estudios a cualquier batalla. Los Ruthless Seven mayormente encarga a los hermanos demoníacos de organizar y supervisar operaciones, cosa en la que los hermanos son muy buenos (mientras no empiecen a discutir entre ellos).