Madareth ha dedicado su vida a luchar. Engendrado por los Ruthless Seven como uno de sus señores de guerra, Mardareth ha aguantado un doloroso y torturador entrenamiento. En vez de crear un líder brillante, han dado a luz a una salvaje máquina de matar que constantemente intenta mejorar su habilidades enfrentándose a otros demonios subordinados. Incluso si Madareth sólo usa una fracción de sus habilidades, el resultado normal de estas peleas son unos puñados de Juggernauts y Demons cortados en trocitos. Se rumorea que incluso ha derrotado al mítico Orshabaal. Su única debilidad podría ser su resolución con la que ejerce la destrucción de sus víctimas. En su deseo por la batañla, normalmente olvida su alrededor y sólo vive para el momento de su siguiente golpe. Aunque a Madareth le encante jugar al gato y al ratón con sus víctimas, rápidamente pierde todos sus finos y delicados caprichos en un baño de sangre. Se desconoce cómo tal bestia se mantiene bajo control por los Ruthless Seven.